miércoles, 24 de septiembre de 2008

Blasfemas

Blasfemas

y te atreves

a aceptarlo.

Me tiemblan las manos,

tengo el secreto

voraz en mi boca.



Quiero dártelo,

abandonarlo contigo,

quiero abandonarte

y tirarme en el olvido.



Parece casual lo oculto,

absurdo,

como el riesgo

de aceptar tus mentiras

y morderme los labios.



Te encierras

en el ínfimo recinto

de tu obscena meláncolia

y me quitas el barbijo,

me empujas,

me desafías.

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