miércoles, 24 de septiembre de 2008

en la Mecedora de Madera

Entonces dices que me escuchas,

Y cómo sé que tus manos

sostienen mi cintura,

si aún sintiendo

el roce de tus dedos

me siento Intacta.

¿Qué será?,

y no hay eco.

Se suceden raramente las fusiones.

He añorado tanto pertenecerte

que no sé

si aún luego

estaré sentada en la mecedora de madera.

Y no interrumpas,

no cortes esa flor,

ya tiraste mi castillito de cartas,

¿Ahora qué voy a hacer yo?,

supe entonces tu respuesta

y entendí lo mucho

que me habías querido.

Repetiste yo, yo,

solo cinco veces…

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