lunes, 27 de octubre de 2008

Desideria (y) Noctámbulo. Diálogo I

DIALOGO 1


Desideria tomó un poco de arena, tan molida del piso caliente y la disolvió

en el aire.

­-¿Qué significa esto? – preguntó Noctámbulo.

Desideria se alejó un poco, tomó su cuerpo y lo apoyó en la sombra de un

árbol.

- ¿Por qué debería significar algo?.

- Porque todo para ti significa, Desideria.

Desideria lo miró un momento, tan breve, que Noctámbulo ni siquiera tuvo

tiempo de darse cuenta.

- ¿Debo explicarte algo que solo tiene un significado para mí?, si

no tiene dimensión en tu mente, ¿por qué quieres conocer una

parte de el?...

Noctámbulo se quedó mirándola, ella siempre tenía respuestas tan…

- ¿Por qué tus respuestas son tan diferentes, Desideria, tan llenas

de Pasión y Seguridad?.

- ¿¡ Diferentes, llenas de Pasión?!...

- Sí, es decir, son… son… Abismales, llenas de Infinitud!.

- Entonces Noctámbulo, algo en ti advierte la Dimensión, la Vida,

la Verdad?...

- No creo Desideria que yo pueda advertir tanto, creo que se trata

solo de cómo vivencio el mundo a través de ti.

- Noctámbulo querido, aún si así fuera, tu Existencia espera su

resolución inmediata, siente el Sentido Eterno de su Perfección

Irremediable.

- Tus Palabras!, el sonido de tu magnífica voz!, parecen

encadenarme Desi querida.

- He ahí tu máximo riesgo y tu miedo oculto, Noctámbulo, no hay

cadenas mas que dentro de tu psiquis eclipsada por la fragilidad

tambaleante de tus vísceras mortales, de la mente impune de

feroces humanos que lanzan sobre ti sus afiladas dagas!.

- Ayúdame Desideria, hazme entender esa Paz que de ti

fluye, déjame sentirla…

- Vuelves a equivocarte, querido Noctámbulo, yo no puedo

permitirte que te sientas, ese es un derecho propio, que has

adquirido tú por tu propio origen.

- Perdón Desideria, no sé como dejar de equivocarme!.

- Te equivocas de nuevo mi “externo” Noctámbulo, yo no puedo

otorgarte mas perdón que aquel que tú mismo te

hayas concedido.

- Dime como debo hablarte, que debo decir para salvarme…

- No crees en ti y eso te quita cualquier posibilidad de salvación.


Noctámbulo se quedó en silencio, la miró con reclamo y bajo sus ojos

fijándolos en el piso.

- ¿Qué significó lo que hiciste con la arena? – preguntó

rompiendo el suave silencio reinante?

- Querido Noctámbulo piensa en la supremacía concluyendo, en

La disolución eterna, en el esparcimiento de lo sagrado…

Noctámbulo le tomó fuertemente la mano. La miró suplicante y

sin pensar en lo que hacía le acarició lentamente la mejilla izquierda.

- ¿Te sientes parte de la solidificación?.

- Sí… ­ - respondió él al comprender que ella se refería al

contacto – sí – repitió – claro que ansío el contacto, el

cuerpo – dijo con cierto aprehendimiento.


Estaba enamorado de Desideria y soñaba con sus labios y con sus

pechos, soñaba con besar su cuerpo y poseerlo y retenerla…

- El contacto es necesario – prosiguió, como queriendo

asegurarle a Desideria que él era hombre y que se

comportaba como tal.


Ella permanecía en silencio, observaba como él movía sus manos,

como el ritmo de su voz se aceleraba junto al de todo su cuerpo,

no lo miraba a los ojos.




- Desi – dijo él - ¿me estás escuchando?, es importante lo

que estoy diciendo. Yo siempre te presto atención – reclamó.


Desideria al fin pareció mirarlo, aunque yo hubiera jurado que sus

pupilas estaban demasiado lejos de allí…

- Ah!, el sexo – dijo al fin – te refieres al sexo, ¿no?,

claro – dijo y lo miró despacio.

- Bueno… sí… es elemental el sexo, el contacto, el amor.

- El amor… crea todo el tiempo y sin embargo lo tiñe todo

de sospecha.

- ¿Sospecha?, claro! – responde, queriendo aparentar

que ha comprendido todo – cuando uno ama demasiado

los celos pueden trastornarlo y la sospecha se

convierte en un arma mortal.

- ¿Celos, Noctámbulo?, ¿qué son los celos?.


Él la mira sorprendido.


- Los celos – responde de repente – son expresiones de

Amor, de la Necesidad que sentimos por la otra

persona, de lo importante que es para Nosotros… sin

celos, acaso, ¿hay Amor?, no, verdad?, Desi querida.



Desideria se sienta sobre la arena y sus piernas parecen

confundirse en ella, su cuerpo parece extendido, infinitamente

fragmentado. El viento le acaricia la tela con forma de falda y

Noctámbulo embelesado mira sus brillantes muslos sin poder

dejar de sentir celos.


- El contacto es constante, la sustancia crea, el impulso

interno vive, ¿dónde están los celos?, no hay espacio

para ellos en el despliegue infinito.

- Desi, cuando uno ama teme que lo dejen, que encuentren

alguien mejor. Uno siempre se siente pequeño, feo, inconcluso,

poco inteligente frente a la persona que ama, acaso, ¿no te has

enamorado nunca?.




Ella gira sobre la arena, apoya sus codos y fija sus ojos en el agua

constante, constante…


- Amo desde el Principio, porque de lo contrario no

hubiera sido y no podría extinguirme.

- ¿Y quién es el afortunado? o ¿han sido varios? – pregunta con la

ira bañándole los ojos y sin haberse percatado siquiera de la

profundidad de las palabras “vertidas” por ella.


Desideria aplasta su cabeza en la arena, la gira y lo mira.


- ¿Varios?, todos somos muchos aunque uno solo. Es a mí

misma a quién amo.

- ¡Qué actitud mas egocéntrica!, te deben haber

lastimado mucho para que te niegues a compartir.

- Yo estoy compartida.

- Bueno Desi – dice molesto – yo no esperaba que fueras

virgen.

- ¿Virgen?... ah! claro, virgen, cuerpo no tocado, claro,

¿qué es ser virgen? – dice menguando el tono de su voz.

- No sabía, no pensaba que eras del “tipo” de mujeres

que tienen varias relaciones, la verdad me decepcionas – dijo

con cierto tono de amargura en su voz.

- ¿Qué te decepciono?!, ¿quién eres tú para que yo te

decepcione?, ¿y quién soy yo para decepcionarte?.

- ¡ Estás tratando de Confundirme! – dice Noctámbulo

enojado.

- ¿Confundirte, querido Nocti?, , yo no he dicho nada que

tú no hayas reinterpretado. Hay demasiada

información en tu cabeza.

- ¿Sabes cuál es tu gran problema Desideria?, ¡creer que

lo sabes todo! – respondió Noctámbulo muy enojado y

con las manos temblorosas.


Desideria no sabía si continuar o no con la charla… ¿Era correcto

empujarlo tanto?... de todas formas, vivir así sumido en la

mediocridad…




- ¡Desideria! – gritó Noctámbulo – ni siquiera me escuchas, ni

siquiera te importa lo que pienso, mucho menos lo que

Siento!...

- Noctámbulo

- Me ignoras, no puedo creer tanta indiferencia.

- Noctámbulo, calmémonos.

- No te burles de mí, Desideria!.


Noctámbulo estaba realmente enojado, pero no iba a irse, no

podía hacerlo, temía que a Desideria no le importara, que lo

dejara ir e incluso no quisiera verlo mas.


- Noctámbulo, no me estoy burlando, estoy hablándote y

quiero seguir hablándote.


Su voz sonó muy dulce en los oídos de él.

La brisa matutina arrastraba el cabello de Desideria sobre sus

hombros, sobre su espalda.

Noctámbulo la “admiraba” tanto.




- Está bien – dijo él, con la voz acongojándosele en la

garganta – está bien, yo también quiero charlar

contigo.


Desideria parecía no percatarse de nada, aunque ella conocía muy

bien cada uno de los sentimientos de Noctámbulo.


- ¿Con cuántos hombres has estado? – le pregunta

impaciente, sin poder obviar el tema…


Ella lo mira serena, muy serena, a pesar de todo.


- Con los suficientes como para poder entender.

- ¿¡Entender!?, ¿entender qué?.

- Mi Interior.

- No entiendo, no entiendo – dice perdiendo de nuevo la

Paciencia – por qué me hablas de a trozos, de a

Pedazos?... ¿Por qué no eres mas específica?.

- Hablo como sé hacerlo, como lo siento, digo lo que soy.

- No te entiendo, ¿por qué no te entiendo?, ¿por qué no

puedo hacerlo? – dice muy apenado, pero de repente

cambia el tono de su voz, que se vuelve áspero y

reprochante – yo creo que te gusta hablarme así,

metafóricamente, filosóficamente…


Desideria guarda silencio, no quiere que Noctámbulo la

malinterprete…


- Desideria, ¿otra vez no me estás oyendo?

- Yo siempre escucho, querido Noctámbulo, no temas, yo

jamás podría ignorarte.

- Entonces dame una respuesta, una respuesta que se

pueda entender.


Ella lo miró, el parpadeó y se mantuvo firme provocadoramente…


- Me estás pidiendo que traduzca lo que soy, para

hacerlo debo utilizar lo que no soy, no es tarea fácil.

No puedo vivenciar los hechos de la misma manera en

que lo haces tú Nocti, y no sé como explicarte mi

realidad.

- ¿De qué realidad hablas?, todos vivimos en una y en un

mundo real.

- No, no vivimos en una sola realidad.

- Bueno, no, si te referís a que cada uno se inventa las

situaciones que mas le convienen.

Me decepciona profundamente que te esté pasando eso.


Desideria duda, no sabe que responder, como explicar, pero

también sabe que no puede guardar silencio porque él pensaría

que tiene razón, una razón equivocada.



- No me estoy inventando ninguna realidad, solo trato de

explicarte como siento, como vivencio cada hecho, si

pudieras percibirlo de la misma manera en que yo lo

hago me comprenderías perfectamente.

- Pero yo no puedo percibir al mundo como tú.

Y en todo caso si tú lo percibieras como yo nos

entenderíamos.




Noctámbulo parecía enojarse cada vez más. Desideria no sabía

como calmar su ira, como lograr que dejara de sentirse agredido,

de competir, para que pudiera entender…


- Trato de decir que no hay diferencia para mí entre Tú y

Yo, no hay diferencia entre nosotros y el Universo – dijo y

guardó silencio.


Noctámbulo estaba enojado y hubiera deseado no contestarle

pero sentía mucha curiosidad, ¿qué habría querido decir ella?...


- ¿Cómo es qué dices que no hay diferencia entre

Nosotros?, si justamente no nos entendemos por lo

diferentes que somos.

- Quiero que dejes de pensar por un momento en ti como

un ser separado del resto. Inténtalo. Deja de pensar

en mí como ella y piensa en mí como si fueras tú mismo.

Deja de pensar en el sol como algo externo que te da

calor y piensa en el como tú mismo calentando o

quemando.

Piensa que eres la arena de la playa, siente su

humedad, su fortaleza.



Noctámbulo se quedó pensando, tratando de sentir las emociones

que Desideria le había descripto, tratando de que no hubiera

diferencia entre él y el mundo que lo rodeaba.

Ella después de guardar silencio por unos minutos agregó


- Es por eso que es a mí misma a quien amo.


Noctámbulo sintió que podía comprender este ejemplo, pero…


- Comprendo lo que me dices, pero sentirlo es imposible.

Es muy difícil ser algo que no soy.

- Es que esa es la Cuestión, se trata de ser lo que sos.



Noctámbulo se quedó en silencio… si lograra como decía Desi,,

sentirse parte de todo, la perdería completamente, ya no podría

anhelarla, ni necesitarla, ni siquiera tal vez desearía tocarla, ella

pasaría a ser como el resto de las cosas con las que él se

identificaría… pero no podía decirle que la amaba y que si se

esforzaba por comprenderla probablemente la perdería.



Ella como adivinando sus pensamientos, dijo


- No puedes poseer lo que ya posees.


Él algo desesperado respondió


- Pero yo no siento que posea nada en especial, mas que

aquello que he comprado y mi propio cuerpo.

- Pero posees mucho más que eso y nadie mas que tú mismo

puede darse cuenta de ello, nadie puede convencerte de

aquello que no sientes.


Noctámbulo temía que ella ya no quisiera verlo. Pero Desideria lo

miró fija y serenamente, como tranquilizándolo.

Noctámbulo se paró de repente, la tomó por los hombros, hizo

que ella se pusiera de pie y en un enorme gesto de valor que él

mismo no comprendía, le dijo

- Tú que pareces saberlo todo, que dices saberlo todo,

puedes entonces sin duda, leer en mis ojos…


Ella hubiera querido acariciarlo, pero se contuvo, sabía que él no

entendería.



- En tus ojos y en todo Tú veo tu extensión, tu profundidad

y también inevitablemente veo tu letargo.


Él nervioso por su “indiferencia”, (Noctámbulo interpreta a las

palabras de Desideria como indiferencia), le pregunta


- ¿Y qué más ves en mí?

- ¿Qué mas se podría ver?, te estoy viendo.


Noctámbulo tenía los ojos brillantes de lágrimas, no podía

soportar que ella no sintiera nada por él y que se lo dijera así, sin

ninguna inhibición.


- ¿Y no ves mi pena?, no hace falta adivinar para darse

cuenta de ella.

- Siento tu pena, tu impotencia, tu lástima por ti mismo. Sé

de tu Detenimiento.

- ¡Yo no tengo lástima de mí mismo! – aseguró levantando la

voz – y no sé porqué he permitido que te entrometas tanto

en mi vida – es preferible perder a esta mujer que seguir

soportando su soberbia locura – pensó.



Desideria lo miró fijamente, pero se detuvo, sabía que no debía

persuadirlo, él debía entenderlo por sí mismo.


- Lo que quiero decir Nocti es que al sentirte separado del

resto puedes sentirte elegido pero también ignorado y eso

genera el debilitamiento, la lástima…


Él se calmó un poco, la voz de ella siempre parecía tranquilizarlo.

Al fin dijo


- Estoy demasiado exaltado para continuar hablando, no

deseo escuchar mas.


Tocó el hombro de Desideria como tratando de asegurarse que

volvería a verla y se marchó.

Se marchó caminando rápido.




Ella se acostó en la arena, extendió sus brazos y abrió las palmas

de sus manos.

Dejó que el aire entrara en cada espacio de su cuerpo y exhaló

cada parte de sí misma.

Giró por el suelo de la playa salpicada de haces dorados.

Su pelo mojado cayendo sobre su cara, su cuerpo translúcido, sus

ojos, un derroche de Luz.










Romina Carbonetti

1 comentario:

Anónimo dijo...

no entendí lo de votar...

pero visité tu blog. Saludos.

www.viudadeunciclista.blogspot.com